Mosquitos, ¿por qué me pican a mí?

19 07 2011

De vuelta de unas merecidas (o eso creo) vacaciones y con un tema que surgió como pasa con tantos por una típica discusión de sobremesa, en este caso: ¿Qué atrae a los mosquitos? y como entre las más de 10 personas sentadas en la mesa no hubo quorum decidí preguntar en PubMed y contároslo.
Por desgracia uno de los problemas de cierto tipo de publicaciones es que no puedes acceder a ellas online a menos que estés suscrito y en el caso de las más especializadas o de escaso impacto ni siquiera así, por eso las fuentes a las que me voy a referir incluyen pocos datos.
Aunque todos tenemos clara la imagen de esa “bestia” que no nos deja dormir con ese insoportable zumbido en la oreja y que nos avisa de sus malas intenciones no todos los mosquitos son hematófagos, esto es, se alimentan de sangre. Los que nos interesan en este caso sí lo son y por eso su familia, de nombre culícidos, son responsables de la transmisión de enfermedades como la malaria. Normalmente son las hembras las que “pican” porque necesitan de la energía de la sangre para producir y dotar de nutrientes a los huevos.


Imagen | Mosquito tigre (Aedesalbopictus)

Imaginémonos que somos un sanguinario mosquito en busca de una presa, ¿cómo nos guiamos? principalmente por señales fisico-químicas volátiles, percibidas en un sentido similar al olfato. Si sus presas son animales otros que los humanos las señales principales son el CO2 (producto de la respiración), el indol y el octenol (productos del metabolismo), si por contra las “víctimas” somos nosotros es el ácido láctico (otro producto del metabolismo) y ciertos componentes del sudor que son modificados por la microbiotasa profítica (los “bichitos” que se alimentan de nuestros residuos, tales como piel muerta…) de las glándulas sebáceas de la piel.
Según la introducción a un artículo publicado este año en la revista Tendencias en Parasitología los ácidos carbóxilicos parecen estar entre los componentes volátiles orgánicos más característicos de los humanos y la diferente composición del sudor determinada por variaciones en esta microbiota el grado de atractivo de cada uno para los mosquitos. Así que aquello de tener la sangre dulce es como tantos otros un mito sin base científica, lo que realmente les parece atractivo de tí es tu sudor.

Que a los mosquitos les atraen ciertos olores (compuestos volátiles) es bastante intuitivo para cualquiera desde el momento en que todos los repelentes de mosquitos expiden, por norma general, un olor bastante penetrante (recuerdos al Aután) y el modo en que lo hacen es por medio de la interacción con los odorantes y sus receptores, ya sea modificando unos u otros y inhibiendo así de manera eficiente el “radar” del mosquito (Bohbotet al., 2011).
Proponer no sudar -y más con la que está cayendo en España- me parece bastante absurdo así que no queda otra que seguir bañándonos en Aután otro verano más.

Fuente original: Amazings

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