Tu inconsciente cuenta más de lo que piensas

20 06 2011

¿Cuando se enciende la conciencia?

Uno de los temas que desde siempre me han fascinado es 
el origen de la conciencia. Y no hablo del concepto de conciencia 
del que hablan las religiones, de esa que no te deja dormir si has 
hecho algo malo. No, me refiero al hecho de ser conscientes de 
nuestros pensamientos, del porqué de nuestros actos (si decido 
pasar mis vacaciones en Cuba, por ejemplo ¿es mi decisión 
consciente o inconsciente?, o mejor aún ¿cuando se hace consciente
mi decisión?).
Por supuesto todas estas preguntas son casi más filosóficas que 
biológicas y sin embargo la neurociencia lleva años intentando dar 
respuesta al origen biológico de esta característica tan especial que 
nos hace humanos.
Para dilucidar la importancia de la conciencia en la toma de decisiones 
es necesario saber que procesos ocurren de manera independiente y 
aún son capaces de influenciar nuestro pensamiento. Para ello, por 
ejemplo, se pueden estudiar pacientes con  ciertas lesiones 
cerebrales que causan un impedimento en funciones cognitivas como 
la percepción consciente de estímulos visuales en una región del 
campo visual, porque se ha comprobado que algunos pacientes aún 
son capaces de responder a estímulos situados en esta zona “ciega”, 
incluso reconocer caras a pesar de que ellos mismos no lo creyeran 
posible ¿cómo iban a ver si no eran conscientes de que veían? 
(para más información recomiendo la revisión de Cowey et al, 2010); 
otros tipos de estudios en pacientes con lesiones cerebrales apuntan 
también la existencia de una extendida actividad cognitiva (que 
implica más de una y dos regiones cerebrales, tanto en áreas 
superiores (la corteza) como en inferiores) inconsciente.


Diferentes áreas se activan en respuesta a estímulos inconscientes
(derecha) que a conscientes (palabras visibles,izquierda). | Figura 
del artículo Dehaene et al, 2001

Pero no sólo de lesiones vive la Ciencia, en individuos sanos se 
pueden estudiar procesos conscientes versus inconscientes mediante 
el uso de máscaras en ciertas pruebas de percepción. Por ejemplo, 
en una prueba de memoria/reconocimiento visual, los participantes 
han de responder a una señal específica (pueden ser números o letras, 
no sólo símbolos) que es precedida rápidamente por otro estímulo, 
el cebo. Como el cebo aparece muy deprisa y es similar en alguna 
forma a la señal, pasa desapercibido, se convierte en un estímulo 
inconsciente, es enmascarado. Aún inconscientes estos estímulos
tienen efectos a nivel cognitivo y de comportamiento pues influyen 
en la rapidez y en lo acertado de la respuesta (si el cebo entra en 
contradicción con la señal la respuesta será más lenta y más probable 
que incorrecta) y además a nivel cerebral se ha observado que la 
información inconsciente se procesa en diversas áreas cerebrales 
(Diaz y McCarthy lo describen para el caso de palabras). De interés 
también resulta el hecho de que nuestro sistema de recompensa puede 
verse influenciado por estímulos enmascarados, por ejemplo un 
incentivo monetario enmascarado incrementaba el rendimiento de los participantes en un experimento (varios trabajos de Pessiglione et al). 
Pero para que resulten, para que nos estimulen hemos de prestarles 
atención, y no sólo eso también se ha demostrado que su influencia 
depende del procesamiento que se les da en áreas superiores, esto es,
en la corteza prefrontal, donde residen las funciones cognitivas más
desarrolladas (pensamiento, toma de decisiones…).
La percepción inconsciente y sus efectos sobre la toma de decisiones 
 estén en la base de la publicidad subliminal, un fenómeno iniciado por 
un falso experimento que nunca se llegó a realizar y que consistía en 
presentar imágenes promocionales de un producto, se dice que 
CocaCola, intercaladas durante la presentación de una película con 
intención de generar en el espectador la necesidad de consumir tal
producto. A partir de entonces, las agencias de protección de 
consumidores desarrollaron leyes en contra de este tipo de publicidad 
y algunos científicos (ref) han tratado de comprobar si es posible 
inducir al consumo por estos medios. 
La conclusión: depende. Por ejemplo a la hora de elegir bebida, la 
publicidad de CocaCola sólo funcionaba en aquellos casos en que la 
persona estaba sedienta.


Este es un ejemplo de otro tipo de contenidos subliminales…

En conclusión parece que las grandes preguntas del principio del 
artículo aún distan de tener una respuesta concreta pero si podemos 
asegurar que hay una gran riqueza de procesos mentales internos 
que nos son ajenos y cuya influencia en nuestra consciencia y en 
nuestra toma de decisiones es mayor de la que en ocasiones nos 
gustaría reconocer. Los autores Simon van Gaal1 and Victor Lamme 
en las conclusiones de su revisión comentan que la diferencia 
fundamental entre los procesos conscientes e inconscientes tienen 
que ver con el alcance temporal (recursividad) y espacial (número 
de regiones cerebrales implicadas), así los procesos conscientes por 
su duración están en la base de la memoria y el aprendizaje mientras
los inconscientes tienen una vida media mucho más breve, y sólo 
cuando pasan al plano de la consciencia adquieren trascendencia. 
Y a vosotros ¿qué os impulsó a leer este artículo?






Fuente original:  Amazings.es


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